Ayer fui a ver una película llamada “Legión de Ángeles”, la cual trata, básicamente sobre la decepción de Dios hacia el hombre.
Como no tenemos remedio, Dios decide mandar a sus soldados para exterminarnos. Uno de los míticos arcángeles, Miguel, todavía tiene fe en la humanidad y lucha aún contra sus propios hermanos por darle a Dios “lo que necesita” –volver a creer en el hombre- y no “lo que quiere”.
Más allá del contenido de la película, ésta llega en un momento en el que mi decepción sobre muchos temas crece.
No entiendo en qué momento el estudiante de secundaria se volvió sicario; no entiendo en qué momento los ciudadanos se volvieron políticos cínicos que sólo buscan privilegiar sus intereses, no entiendo cuando algunos sacerdotes se volvieron pederastas.
En algún momento consideré que probablemente Dios tenía una decisión tajante, pero efectiva. Daba una solución que perfectamente podría ser aplicada en ciudades como Juárez y en todos aquellos oscuros hoyos de impunidad y maldad que hay en cada rincón de nuestro país.
Pero si el ángel Miguel tuve fe para darle otra oportunidad a la humanidad, ¿quién soy yo para no darme y promover las segundas oportunidades a los demás? El chiste es saber cómo…
Como no tenemos remedio, Dios decide mandar a sus soldados para exterminarnos. Uno de los míticos arcángeles, Miguel, todavía tiene fe en la humanidad y lucha aún contra sus propios hermanos por darle a Dios “lo que necesita” –volver a creer en el hombre- y no “lo que quiere”.
Más allá del contenido de la película, ésta llega en un momento en el que mi decepción sobre muchos temas crece.
No entiendo en qué momento el estudiante de secundaria se volvió sicario; no entiendo en qué momento los ciudadanos se volvieron políticos cínicos que sólo buscan privilegiar sus intereses, no entiendo cuando algunos sacerdotes se volvieron pederastas.
En algún momento consideré que probablemente Dios tenía una decisión tajante, pero efectiva. Daba una solución que perfectamente podría ser aplicada en ciudades como Juárez y en todos aquellos oscuros hoyos de impunidad y maldad que hay en cada rincón de nuestro país.
Pero si el ángel Miguel tuve fe para darle otra oportunidad a la humanidad, ¿quién soy yo para no darme y promover las segundas oportunidades a los demás? El chiste es saber cómo…
Hola...! Gusto en visitar tu blog
ResponderEliminarComparto contigo una profunda decepción nihilista por el corazón humano, incluyendo el mío.
La esperanza es lo único que nos alienta, a seguir creyendo, a saber que todavía es posible.
Afectuoso saludo