A la gran mayoría de los seres humanos les encanta la fama. Sin embargo, en ese afán de atraer reflectores, a veces se pagan costos muy altos… e inesperados.
Pocos procuradores son conocidos en su propio estado, mucho menos a nivel nacional. Sin embargo, hay dos figuras que durante las últimas semanas o meses son protagonistas de la telecomedia diaria: Miguel Ángel Mancera del DF y Alberto Bazbaz del Estado de México.
Ambos intentaron protagonizar historias gloriosas de la investigación y la lucha eficiente contra el delito… y ninguno ha tenido éxito.
Los casos investigados en sus zonas de responsabilidad son presentados como miniseries, con nuevos elementos diarios en los medios para mantener la atención del espectador.
Sin dudas es el Procurador Mancera quien ha protagonizado el mayor número de casos cuyo manejo en los medios pareciera salido de un guión. Uno de los más recientes y que mayor atención captaron por el misterio a su alrededor, es el caso del futbolista Salvador Cabañas.
El disparo al futbolista paraguayo en el interior del baño de un bar, le generó al Procurador y su gente, semanas de atención en los medios… y montones de cuestionamientos de los ciudadanos con una pizca de sentido común: que por qué entraron armados al bar que además estaba abierto en domingo, que cuando quisieron identificar al cómplice se dieron cuenta que ya estaba en la cárcel, que si el presunto agresor tiene varios nombres y tenía relación con el crimen organizado, que si la procuraduría editó los videos de seguridad, que si el dueño del BarBar denunció irregularidades y revanchismos… Y un elemento más que le dio sabor al caldo, fue la participación de Silvia Irabién “La Chiva” en una conferencia de prensa encabezada por la Procuraduría. Su aportación al caso fue decir que el sospechoso era un mal padre (envidia de las “nofamosas” que estarían felices de gritar en televisión nacional lo mismo sobre sus respectivos).
En fin, como quiera que sea, el caso no ha tenido un buen final… para nadie. Bueno, excepto para Mancera quien sigue en el puesto, respaldando el argumento de que su jefe quiere correrlo desde hace meses, pero cada vez que tiene la oportunidad, el funcionario comete un error todavía peor que el anterior y con tal de no ceder a la presión mediática es mantenido en el puesto.
El caso del Procurador Bazbaz tiene parecidos en la forma de tratar el caso Paulette. Tomó el caso de la desaparición de la niña como si justificara enteramente el trabajo de su dependencia, se apresuró a señalar culpables, hizo diagnósticos psicológicos sobre los asesinos de un homicidio que luego no fue y hoy intenta estructura la versión de que se trató de un accidente.
Televisa abonó. A la entrevista con la mamá de la niña desaparecida sólo le hicieron falta las cortinillas, créditos y el gráfico “continuará” en la esquina derecha de la pantalla. Ningún político o autoridad en México ha tenido la suerte de contar con tanto tiempo en televisión abierta.
De ver al Procurador Bazbaz casi a diario en medios, hoy parece que se esfumó.
Demostrando que el estilo mediático de los procuradores con aspiraciones de héroes es cada vez más popular, he aquí un pequeño análisis de los parecidos entre el caso de Salvador Cabañas en el BarBar y el caso Paullette por el Bazbaz:
• En el caso Barbar, el incidente ocurre cerca de un excusado lleno de mierda.
• En el caso Paulette ocurre el incidente, que sin excusa, está lleno de mierda.
• En el caso Barbar, el responsable apunta y le da en la madre al seleccionado.
• En el caso Paulette, se apunto que la madre es seleccionada como la responsable.
• En el caso Barbar, su equipo es el Paraguay.
• En el caso Paulette, el equipo es Puroguey.
• En el caso BarBar, el personal es ineficiente.
• En el caso Paulette, personal del BazBaz es ineficiente.
Y finalmente, mientras que en el caso Cabañas, el BarBar es el centro de atención, en el caso Paulette, es BazBaz.